Un paseo por la plaza “dels Àngels” y la Rambla del “Raval” (Barcelona). Una instantánea.
Explicado (*) en la radio [Tal com som, COMRàdio]
Paseamos por el popular “barrio chino” de Barcelona, ahora llamado “El Raval” (en castellano arrabal, zona residencial extramuros de las murallas medievales). Es una zona emblemática, muy popular, que en el pasado era escenario de un ambiente portuario y obrero, y también, era la zona de prostíbulos, cabarets y cafés-teatro mas conocida de la ciudad. Convivía la miseria con la diversión, la familia “normal” con lo que, en determinados entornos profesionales, llaman familias “desintegradas” “multiproblemáticas, o “conflictivas”.
Hoy el Raval, después de una impresionante intervención urbanística, parece querer salir del estigma de barrio peligroso, de drogas y de “lujuria”, y convertirse en un barrio del centro de la ciudad, dedicado a la Cultura (con mayúsculas).
Pasearse por la plaza de los Àngels y la Rambla del Raval es un ejercicio de aprendizaje de cómo, sin embagues, la ciudad cambia, se transforma y se travestiza constantemente.
La plaza de los Àngels, está delante del Museo de Arte Contemporáneo, la imagen que tenemos hoy, era inconcebible hace unos años. Vemos jugar al fútbol o correr con patines a gran número de niños y adolescentes. En los espacios exteriores del museo, mujeres de muy diversas nacionalidades vigilan los juegos de sus hijos y hablan entre ellas. El ambiente es muy animado. Son de diferentes nacionalidades, marroquíes, dominicanas, filipinas, y otras nacionalidades. Hablan entre ellas, las de una misma nacionalidad. En contadas ocasiones, y siempre ocasionado por algo referente a sus hijos, pueden comentar algo entre personas de diferente origen, mezclándose acentos e idiomas diferentes.
La rambla del Raval, es un espacio público privilegiado por la actuación urbanística en el barrio, muy amplio y bordeado de palmeras, en un entorno de calles estrechas y edificios degradados. Si aterrizáramos desde el cielo en esta calle del centro de Barcelona, no sabríamos a que país pertenece. La gente está paseando o tomando algo en las múltiples terrazas de los bares.
La “cultura de calle” es patente, pero es una cultura masculinizada, eso si de múltiples colores (pero hay muy pocas mujeres). Paquistaníes, peruanos, hindúes, marroquíes. Pasean y hablan, sin prisas, afablemente, pero no se observa relaciones entre nacionalidades diferentes. En algún momento, un grupo de jóvenes marroquíes, que conversaban en árabe, comentan algo, en castellano, a un grupo de paquistaníes que juegan al críquet, luego continúan en árabe. Se oyen diferentes idiomas, y se perciben extraños aromas de cocinas lejanas. No se visualizan, a penas, autóctonos. --------------------------------
Recientemente este barrio, en sus lindes con el barrio de San Antonio, ha sido noticia por la detención de una red de prostitución, al parecer, rumana.
Se me ocurre pensar en que los territorios tienen algo de orgánico y “vivo”, y aunque se haga una operación de maquillaje profundo nunca dejan de ser lo que fueron. Se puede cambiar la apariencia pero “la genética” persiste. ¿Acaso “el barrio chino” sigue queriendo ser “el barrio chino”, y aflora constantemente?.
Esto es algo que la cultura “cristianizada” de “Occidente” ya debía saber desde hace siglos, si no, cómo se explica la multitud de templos católicos edificados literalmente encima de otros templos (grecorromanos, visigóticos, árabes, o de cultos a deidades incas o mayas.).
¡La lección es obvia!
(*) Concha Doncel, "La Mirada Cercana" en "Tal com Som" Com Ràdio, 2005/2006

